Antes de nada, felices fiestas y/o vacaciones de invierno a los pocos lectores que conserva este blog.
Es fecha de mazapanes, villancicos y balances anuales. Como ando poco inspirada, me ha dado por mirar los propósitos que me marqué para este año y casi muero de risa. En serio, hay entradas de blogs que deberían autodestuirse. ¿Cuándo inventarán esa aplicación? En fin, haciendo así un resumen amplio, este año ha sido muy malo. Y no estoy deseando que se acabe porque el que viene puede ser aún peor. Dicen que son rachas, pero sigo empeñada en que Dios, la providencia, el destino o lo que quiera que haya rigiendo el universo, me tiene manía y me fustiga constantemente con el látigo de su desprecio. Como siga así, pronto podré ser un personaje de Federico García Lorca. Así que al próximo año, al 2010, le pido básicamente que no me toque los cojones.
