domingo, 30 de agosto de 2009

Siendo sincera...

Me gustan tus manos. No tienen nada en especial, sólo que son especiales. Podría diferenciarlas entre un millón. No por su textura o tamaño, sino por la forma en la que te entretienes recorriendo tímidamente mi piel con tu dedo meñique.

Quiero que sepas que he intentado matar sentimientos desde el primer día en el que apoyaste mi cabeza sobre tu pecho. Pero, en esta ocasión, los sentimientos han decidido plantarme cara y desde hace semanas me veo inmersa en una especie de cruzada. He ofrecido a mis soldados la recompensa del descanso eterno si consiguen vencer, pero el enemigo es fuerte.

No convienes; lo dices tú y quienes te conocen bien. No sé si juegas o sientes o si, simplemente, juegas a sentir, pero cada vez que tiras el dado, derribas a cientos de los soldaditos que velan para que pueda mantener el aliento cuando estás cerca.

Te odio a ratos, aunque en algunos momentos llego a pensar que realmente podríamos hacernos felices, no como los príncipes de los cuentos, sino como los escritores atormentados con sus musas.

Intento psicoanalizarte a ciegas y desprendes ternura y crueldad a partes iguales. Así que, en medio de este doloroso desconcierto, voy a dejar de maldecir tu existencia para pasar a maldecir mi estupidez pues, pese a los años y la experiencia, todavía no quiero entender que uno no sufre si dos no quieren.


viernes, 10 de julio de 2009

Canturreando

Cinco de los estribillos que me gustaría cantar menos a menudo.

1. Ya te he querido, ya es suficiente, poner mi vida en manos de quien no siente ni pulso vivo ni amor de gentes. Me quedo sin razones para quererte.

2. En el mundo de los sueños ya no hay sitio para mí. Me dieron una patada y de la nube caí. Me despertaron, mamá, y frente a un ordenador. Voy contando los segundos para salir de aquí.

3. Quiero volar lejos de aquí, escapar. Quiero ser la lluvia al otro lado del cristal. Quizás alguien me espere en la oscuridad.

4. Olvidamos que tal vez la locura es un mundo que convierte en realidad los sueños. ¿Y dónde está escrito que soñar es delito?

5. ¿Hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo? ¿Y es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo? Ya no puedo acercame a tu boca sin desearla de una manera loca.

lunes, 15 de junio de 2009

Nota informativa

Quiero dejar bien claro que yo también sé reprochar. Si lo evito es porque no me hace feliz resaltar las miserias propias y/o ajenas y porque, sinceramente, una de mis metas es intentar querer a todo el mundo tal y como es. Yo también tengo días malos, pero no los dedico a ir clavando puñales. Ahora sólo siento haber pedido ayuda en uno de mis más bajos momentos, porque la experiencia me ha vuelto a demostrar que el hermetismo es mi mejor aliado.

Siento no ser mejor, más agradecida, más atenta, más detallista, tener más tiempo, más ganas de salir, más capacidad para saber lo que quieren los demás. Siento no tener las soluciones, no devolver todas las llamadas, no hacer más visitas … y, en resumen, siento no ser lo que a cada cual le moleste de mi persona. Personalmente, confieso que ya no puedo más. Así que, sin acritud: busquen, comparen y, si encuentran algo, ya no mejor, sino decente, no duden en mandarme a la mierda. Yo no sé hacerlo mejor.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Matar sentimientos

Todo el mundo me recomienda que me haga un facebook por amor. Sinceramente, creo que lo que el hombre ha separado, no lo pueden unir las nuevas tecnologías. Por otra parte, aún me queman tus caricias en el cuello, pero creo que es demasiado complicado incluso para mí. Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco que fuera imposible. Y mientras recuerdo tu sonrisa, pienso en si sería conveniente apostar todas mis fichas al mismo número, aún a sabiendas de que jamás voy a ganar. La chicas como yo nunca tienen suerte.

Lo llevo haciendo desde hace muchos años, aunque no sabía muy bien cómo llamarlo ni explicarlo. Hace unos meses, una buena muchacha me presentó el término: matar sentimientos. Matar sentimientos consiste en parar el corazón cuando empieza a latir. Se hace con la cabeza, así que las personas que son demasiado pasionales no pueden conseguirlo. Es difícil y antinatural y, por supuesto, todo el mundo te dice que haces mal. Es necesario practicar durante muchos años para que la muerte de los sentimientos sea limpia, poco dolorosa y afecte lo menos posible a otras partes. Algunas personas de mal sentir lo hacen demasiado a menudo, por inercia, con mucho dolor y casi disfrutan matando sentimientos. A mí me duele el alma cada vez que presiento que comienza el asesinato. La chicas como yo nunca tienen suerte.

Las ventajas son más de las que parecen en un principio. En cierto modo, evitas que hagan astillas de los trocitos que quedan de tu corazón. Evitas la incertidumbre, la desilusión, sentirte tonta, las inseguridades, las preguntas sin respuesta, las respuestas sin preguntas... Y alguien te recuerda que merece la pena arriesgarse por eso de puede existir una recompensa, pero la chicas como yo nunca tienen suerte.


sábado, 25 de abril de 2009

Conspiración en la barra del bar

Clienta: Hola, ¿me pone un coca-cola?
Camarera: Son 5 euros.
Clienta: ¿5 euros por un coca-cola?
Camarera: Sí.
Clienta: Perdone, ¿y qué cuesta una cubata?
Camarera: Un cubata cuesta 6 euros.
Clienta: Ahm.
Camarera: ¿Pasa algo?
Clienta: Sí... Confiéselo. Vosotros vais a comisión con esos que ponen fuera lo del control de alcoholemia, ¿verdad? Todo esto es una trama conjunta para recaudar dinero por lo de la crisis. Es un plan de emergencia urdido por una retorcida mente maligna para llenar las arcas públicas, ¿verdad? Claro, tú no sabrás nada porque eres una currante y no te habrán confesado los detalles del asunto, pero, hazme caso, aunque parezca disparatado, puede que esto sea una conspiración... como en aquella peli en que Mel Gibson era taxista, ¿sabes cuál te digo?
Camarera: ...... ¿Te vas a tomar algo?
Clienta: Sí. Póngame una cubata.