Hay gente que vive en un círculo del que no sabe salir. Otros, lo hacen sobre las perfectas líneas que trazan los cuadrados. Algunos, los más puntiagudos, se encierran en un triángulo y van recorriendo los tres lados en perfecta simetría, pero en distinta angulación, según el momento. También los hay de poliedros, pero esos son los menos.
Yo particularmente vivo en una espiral. Vivir en una espiral es realmente jodido porque todo se repite cíclicamente: los hechos, las personas, los sentimientos, las ilusiones y las frustraciones. La diferencia con el círculo es que con la espiral tienes durante un corto periodo de tiempo la sensación de que has salido de ahí, pero esa sensación no es real. A veces la espiral se estrecha y te asfixia, otras veces se ensancha y te deja respirar, pero aunque parezca que estás en una geometría distinta, siempre estás ahí, encerrado entre sus bucles, engañado por una ilusión óptica, si es que después de dar tantas vueltas todavía te queda algo de ilusión.
A veces intentas tomar impulso y salir, pero sólo consigues que la espiral se deforme momentáneamente, otras veces simplemente te dejas arrastrar por el sinuoso camino que te marca. Supongo que cada vez me sienta peor tomar conciencia de la realidad, aunque la verdad es que nunca se me dio bien la geometría.

