He estado de compras, más por obligación que por capricho. Es un efecto colateral del cambio de estación. Lo mejor es que como en Murcia sólo hay dos cambios de estación, nada más que hay que pasar por este mal trago en un par de ocasiones. Lo peor es que se me ha quedado destemplada la tarjeta de crédito, porque ha cogido mucho frío, y en unos cuantos días le ocurrirá lo mismo a la cuenta corriente.
Los que me conocéis o leéis el blog ya sabéis que odio las compras. Pero más que a las compras en sí, odio a cierto tipo de comprantes. Especialmente al espécimen femenino parasitario que utiliza el chantaje emocional para que su pareja le compre el caprichito del día. Son esas muchachas que llegan a las tiendas con el novio adosado. Se paran a mirar una prenda de ropa, bolso o zapato, se lo prueban y automáticamente miran al “adosado” y le sueltan una frase del tipo: “Anda cari, cómpramelo”, “si me quisieras me lo comprarías”, “anda, si no me compras nunca nada”, etc.
En esos momentos mola mirar la cara del “adosado”, que suele presentar dos variantes, la de vencido y/o hastiado y la de cabreado. En ambos casos, el cambio en el rostro suele ir acompañado de la apertura de cartera o aflojamiento de pasta. Y al final el parásito femenino se marcha con su objetivo cumplido. Imagino que este caso se dará con los roles cambiados, es decir, que el parásito sea masculino y la “adosada” una mujer, y también en personas del mismo sexo. Pero, a día de hoy, yo sólo he presenciado el caso que he expuesto.
Pues eso, que hasta que no se me acentúe la locura o el gusto por las performances, me toca sufrir en silencio este tipo de actitudes. Pero, aprovechando el espacio que me brindo a mí misma, quiero lanzar un mensaje a todas las mujeres que ilustran esta entrada: “¡Buscaros un trabajo, perras!”
Ahora con la modernidad, los singles son algo más que temas extraídos de un trabajo musical de estudio, que se promocionan de forma independiente al álbum completo. O lo que es lo mismo, la canción del disco del cantante Fulanodetal que suena en la radio. Lo que decía, que ahora el anglicismo se nos ha vuelto polisémico.
En la actualidad también se conocen como singles a los solteros o “desparejaos” de toda la vida. Pero, ojo, que existe un matiz. Los singles son singles porque se dedican a quedar con otros singles. De un tiempo a esta parte se ha puesto muy de moda eso de hacer reuniones de singles. Aseguran que en dichos encuentros surgen amistades, grupos afines con los que compartir intereses, parejas, etc.
No estoy en contra de estas reuniones. Me parece muy buena idea que personas que se hayan quedado un poco solas, por el motivo que sea, encuentren amigos y gente con la que poder salir, charlar, etc. Pero, cuando te paras a mirar las actividades que se programan para estos singles, se te cae el mundo a los pies.
Paradores, hoteles, 'spas', casas rurales… vamos, que siempre hay que hacer “noche”. Que esta gente no queda para ir al cine o para tomarse un café. No, los singles quedan con otros singles para realizar actividades que conlleven dormir fuera de casa y con la posibilidad de hacerlo con y entre ellos mismos…
Lo que la modernidad ha unido, que no lo destruya ni Dios.
Pocas veces he dirigido mi mirada hacia el mundo del espectáculo para encontrar un referente, pero ella es la excepción. Se trata de Lisa Gerrard. Hace poco se hizo conocida al gran público por interpretar la banda sonora de la oscarizada Gladiator. Pero, los amantes de la música poco o nada comercial la conocíamos antes por ser parte del tandem que 'daba vida' a Dead Can Dance. Actualmente, continúa su carrera en solitario.
Lisa se presentó a varias pruebas de selección para cantantes, pero siempre encontraba la misma negativa. Le decían que su voz era demasiado grave, que su timbre no era apto para cantar como solista, que jamás llegaría a nada en el mundo de la música. Cuando fue a probar suerte como compositora, tampoco se le abrieron las puertas. Muchas de sus partituras se ejecutaban con instrumentos que ya no se fabrican y sus letras, aunque escritas principalmente en inglés, coqueteaban con idiomas como el latín o el polaco, además de utilizar palabras que ella misma inventaba.
Y la chica que no podía cumplir su sueño, siguió luchando y desoyendo a los que tanto sabían. Hasta que un sello discográfico alternativo decidió dar una oportunidad a los eclépticos Dead Can Dance. Entonces la historia se volvió bonita. Éxitos, alabanzas y más de una docena de trabajos les convirtieron en el gran referente musical que son hoy.
Lisa Gerrard no se rindió y hoy se la reconoce como una excelente intérprete y compositora y, por qué no decirlo, un gran ejemplo para quienes conocemos su historia. Y, personalmente, añado a su lista de logros la capacidad de conseguir que mi alma se estremezca.
En la larga ausencia de quien suscribe, este blog recibió tres visitas, como en el clásico cuento navideño. En realidad, imagino que serían algunas más, pero, concretamente, tres lectores tuvieron la iniciativa de dejar un comentario. Por suerte, Blogger tiene el detalle de enviarte un email cuando alguien comenta, porque con lo ajetreada que ha sido mi vida en los últimos meses, apenas he podido acordarme de mi querida bitácora.
Al lío, las tres visitas. A priori eran personas sin relación entre sí. Algunas, incluso, parecían residir lejos -deduje eso por las expresiones que utilizaban-. Cada una de ellas acudió a una entrada distinta de este blog. Pero sí tenían algo en común. Esas tres personas se sentían como yo me sentí en el momento de mi vida en el que escribí esas líneas. Ellas pasaron por tres momentos por los que yo pasé, vieron tres cosas como yo las vi y asumieron tres designios de la providencia como yo lo hice.
Imagino que esas personas llegaron a este oscuro amanecer como yo también he llegado a muchas otras bitácoras, escribiendo algo en Google y buscando entre los resultados. Y, sinceramente, espero que se sintieran como yo me siento cada vez que encuentro a otra persona, sea como sea o esté donde esté, capaz de percibir la realidad como yo lo hago.
Y es que a algunos nos gusta comprobar, aunque sea virtualmente, que hay alguien por ahí que podría entendernos en determinados momentos. A mí me ha hecho reflexionar mucho esto de que mis tontunas personales puedan en un momento dado servir de apoyo a personas que ni conozco. Estos tres fantasmas (no se me enfaden, que los llamo así con todo el cariño y para aprovechar el símil literario) y los que puedan llegar, me animan a seguir escribiendo.
Todas las imágenes que ilustran este blog están extraídas de la red. Si le estoy tocando a alguien los derechos de autor, pido que me lo comunique lo antes posible. Gracias.