viernes, 11 de septiembre de 2009

Decálogo de novedades

Decálogo de cosas que he hecho en los últimos siete días por primera vez en mi vida.

1. Asistir a dos bodas en la misma jornada.
2. Perderme dentro de un parking.
3. Ignorarte y no acudir a tu cita.
4. Utilizar un facebook.
5. Asomar la cabeza por la puerta de mi casa y ver pasar la vuelta ciclista.
6. Comer un helado de paparajote.
7. Hacer la compra con un hula hop rosa en la cintura.
8. Buscar la solución de la parte por el todo.
9. Explicar qué es un "muerdealmohadas".
10. Trasnochar recortando marcianitos.


miércoles, 2 de septiembre de 2009

Marujismos

Clienta -Acha, me voy a ver al Nadal.
Charcutera -¿Al quién?
Clienta - Al Nadal, al que juega al tenis.
Charcutera - Anda, ¿y eso?
Clienta - Pues que viene aquí a lo del Polaris a jugar el partido ese, el del trofeo ese. ¿Sabes cuál te digo?
Charcutera - Pues no
Clienta - Coño, ése que es tan famoso, ¡si lo ha dicho la tele!
Charcutera - Pues no sé, pero eso, ¿cuándo es?
Clienta - Pos no sé, la semana que viene... o la otra.
Charcutera - Pues nada, oye, que te lo pases muy bien
Clienta - Uy, ¡seguro que sí!
Charcutera - ¿Y qué salchichón te pongo?
Clienta - El de siempre, ese que tiene el ancho-tubería.

domingo, 30 de agosto de 2009

Siendo sincera...

Me gustan tus manos. No tienen nada en especial, sólo que son especiales. Podría diferenciarlas entre un millón. No por su textura o tamaño, sino por la forma en la que te entretienes recorriendo tímidamente mi piel con tu dedo meñique.

Quiero que sepas que he intentado matar sentimientos desde el primer día en el que apoyaste mi cabeza sobre tu pecho. Pero, en esta ocasión, los sentimientos han decidido plantarme cara y desde hace semanas me veo inmersa en una especie de cruzada. He ofrecido a mis soldados la recompensa del descanso eterno si consiguen vencer, pero el enemigo es fuerte.

No convienes; lo dices tú y quienes te conocen bien. No sé si juegas o sientes o si, simplemente, juegas a sentir, pero cada vez que tiras el dado, derribas a cientos de los soldaditos que velan para que pueda mantener el aliento cuando estás cerca.

Te odio a ratos, aunque en algunos momentos llego a pensar que realmente podríamos hacernos felices, no como los príncipes de los cuentos, sino como los escritores atormentados con sus musas.

Intento psicoanalizarte a ciegas y desprendes ternura y crueldad a partes iguales. Así que, en medio de este doloroso desconcierto, voy a dejar de maldecir tu existencia para pasar a maldecir mi estupidez pues, pese a los años y la experiencia, todavía no quiero entender que uno no sufre si dos no quieren.


viernes, 10 de julio de 2009

Canturreando

Cinco de los estribillos que me gustaría cantar menos a menudo.

1. Ya te he querido, ya es suficiente, poner mi vida en manos de quien no siente ni pulso vivo ni amor de gentes. Me quedo sin razones para quererte.

2. En el mundo de los sueños ya no hay sitio para mí. Me dieron una patada y de la nube caí. Me despertaron, mamá, y frente a un ordenador. Voy contando los segundos para salir de aquí.

3. Quiero volar lejos de aquí, escapar. Quiero ser la lluvia al otro lado del cristal. Quizás alguien me espere en la oscuridad.

4. Olvidamos que tal vez la locura es un mundo que convierte en realidad los sueños. ¿Y dónde está escrito que soñar es delito?

5. ¿Hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo? ¿Y es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo? Ya no puedo acercame a tu boca sin desearla de una manera loca.

lunes, 15 de junio de 2009

Nota informativa

Quiero dejar bien claro que yo también sé reprochar. Si lo evito es porque no me hace feliz resaltar las miserias propias y/o ajenas y porque, sinceramente, una de mis metas es intentar querer a todo el mundo tal y como es. Yo también tengo días malos, pero no los dedico a ir clavando puñales. Ahora sólo siento haber pedido ayuda en uno de mis más bajos momentos, porque la experiencia me ha vuelto a demostrar que el hermetismo es mi mejor aliado.

Siento no ser mejor, más agradecida, más atenta, más detallista, tener más tiempo, más ganas de salir, más capacidad para saber lo que quieren los demás. Siento no tener las soluciones, no devolver todas las llamadas, no hacer más visitas … y, en resumen, siento no ser lo que a cada cual le moleste de mi persona. Personalmente, confieso que ya no puedo más. Así que, sin acritud: busquen, comparen y, si encuentran algo, ya no mejor, sino decente, no duden en mandarme a la mierda. Yo no sé hacerlo mejor.