lunes, 18 de febrero de 2008

Dos veces en la misma piedra

Me juré y perjuré que no volvería a trabajar otra vez de lunes a lunes... Estoy empezando a plantearme si uno puede ser hipócrita consigo mismo.

sábado, 16 de febrero de 2008

Cuando suena el despertador

He de reconocer que una de las cosas que más detesto es que suene el depertador por las mañanas. Y es que hay gente que piensa que dormir es una pérdida de tiempo, pero particularmente opino que es una de las mejores opciones para perder el tiempo que existen. Disfruto durmiendo y ahora que ando un poco insomne, echo de menos las placenteras noches de descanso. Aquí os dejo un decálogo de cosas que pienso cuando suena el despertador.

1. ¿Por qué yo?
2. Con lo bonita que es la canción que tengo de despertador y el asco que le estoy cogiendo. Qué manera más tonta de odiar la música.
3. Un día de estos tengo que probar a acostarme vestida y así, una cosa menos.
4. ¿Tazón de café o tostadas con red bull?
5. Maldita sea, voy a llegar tarde. Debería haberme acostado cuando salieron Los Lunnis.
6. ¿Cuánta gente se estará levantando ahora mismo?, ¿estarán todos tan cabreados como yo?
7. Dicen que 10 minutos de técnicas de meditación oriental es como dormir 1 hora... Necesito mínimo un par de técnicas.
8. ¿Y si voy mañana y hoy me quedo durmiendo?
9. Seguro que los ricos no madrugan porque ninguno tiene ojeras.
10. Por último están las combinaciones de minutos: 5 minutos más y luego le piso un poco, 5 minutos más y desayuno en el coche, 5 minutos más y no me peino...

miércoles, 13 de febrero de 2008

San Valentín F.M.

Estaba haciendo memoria hoy y me he dado cuenta de que, en mi corta carrera profesional, esta fecha tan señalada por algunos me ha pillado nada menos que tres veces trabajando en la radio. San Valentín en este medio se vive de una manera especial. La fecha toma tanto protagonismo que parece ser lo único importante de la jornada. Para empezar el programa del día de San Valentín son necesarias tres cosas fundamentales: el micrófono, los cascos y la Banda Sonora de Titanic.

Este día, como día especial, te deja programar toda una serie de secciones que jamás podrías incluir a diario, cosa que la creatividad personal agradece bastante. Aunque la jornada resulte más original, lo que no cambia es la retaila de chorradas tipo: hoy es un día especial; qué bonito es todo; qué sensación tan maravillosa; si estás enamorado, aprovecha para demostrárselo a tu pareja; si no lo estás, hoy es un buen día para enamorarse... etc. etc. etc. Y es que si los locutores se repiten más que el ajo casero, en San Valentín la cosa ya se desfasa y, aunque lo intentes, es difícil no caer.

Otra cosa buena es que el oyente tiene mucha más participación y a los que nos gusta eso del feedback, disfrutamos más que de costumbre. Mandan poemas, declaraciones de amor, dedicatorias... El problema es que los mensajes que se envían a la radio durante este día, suelen ser un tanto repetitivos. "Te quiero, cuki. Ponme la canción de Titanic".... "Quiero decirle a mi niño que lo quiero un montón. Ponme la de mai jar guil gou on"... "Cuki, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida. Ponme una de Camela"... Cuando llevas media hora así ya te da por pensar si todo el mundo llama cariñosamente "Cuki" a su pareja o si el tal "Cuki" es polígamo. Y por supuesto, no pudes dejar de lamentarte de que se hundiera el Titanic o, en su defecto, que no se hundiera antes. Lo que sea para que no hubiesen hecho la película.

La música es otro factor importante. Es el gran día de las baladas. Sinceramente con tres temas de bandas sonoras te puedes apañar: Top Gun, Gosth y como no, Titanic. Aunque lo que más te pide la audiencia es "una canción bonita" sin más señas. Claro, aquí te surge el dilema moral de poner una canción que tú consideras bonita, aún a riesgo de que tu jefe te haga tragar el micrófono, o poner... la de Titanic. En el fondo no me parece del todo mal dedicar una jornada a las baldas. Al menos durante un día te evitas escuchar regaeeton y similares.

Aunque esté despotricando mucho, he de reconocer que me ha encantado ser locutora en el día de San Valentín y que este año lo voy a echar de menos. Al fin y al cabo tu voz lleva un mensaje de amor a mucha gente, aunque tú realmente te sientas como una auténtica sujetavelas de cientos de personas.

Seria conclusión: cuando no estás enamorado, San Valentín es un día más. Cuando estás enamorado, San Valentín es todos los días.

martes, 12 de febrero de 2008

In-seguridad Social (Basado en hechos reales)

- Buenos días. Mi médico de cabecera me ha mandado al especialista. ¿Podría usted darme cita?
- Sí claro. Voy a consultar la base de datos.
- ...
- Tiene usted la cita para el 21 de mayo de 2008.
- Ahm... pero es que aquí pone que es urgente.
- Le he dado una cita urgente.
- Ya bueno, ¿y no podría adelantarla de ninguna manera?
- Si se encuenta usted muy mal, vaya a urgencias.
- Pero es que en urgencias me van a solucionar poco. Necesito la consulta de un especialista.
- El 21 de mayo de 2008 es la fecha más próxima.
- Pero es que de aquí al 21 de mayo...
- Su cita es el 21 de mayo de 2008... ¡Siguiente!
- Ehhh, bueno, muchas gracias.
- De nada. ¡¡Siguiente!!
- Oiga espere, y si me sale un alien del estómago, ¿me adelantarán la cita?
- ... ¿?
- Nada, olvídelo. Gracias de nuevo.
- De nada. ¡¡¡Siguiente!!!

domingo, 10 de febrero de 2008

Me he comido una oruga

Hará unos meses, mi perro amaneció con los ojos terriblemente inflamados. El pobre más que mirar, sospechaba. Llamamos corriendo al veterinario y nos dijo que posiblemente se habría comido una oruga peligrosa, pues el veneno de este insecto se manifiesta en los cánidos con una hinchazón de los párpados. Procedimos a ponerle algodones con manzanilla en los ojos, pero también se los comía. Con un poco de paciencia y mucho algodón, conseguimos que mi querido Ed dejara de sospechar.

Esta mañana, mientras me lavaba la cara, el espejo me devolvía una imagen similar. Mis párpados se encontraban terriblemente hinchados. Intentaba recordar cuándo me podría yo haber comido una oruga, pero no lo conseguí. Al final razoné que mi monstruosa apariencia se debía a lo poco y mal que duermo últimamente.

Recordé como tras cinco horas de insomnio conseguí conciliar el sueño. Me sumergí entonces en una de esas angustiosas pesadillas que interrumpes despertándote de forma sobresaltada. Segundos después, todavía con la respiración entrecortada, me situaba en la realidad y daba gracias de que todo fuese producto de mi malsano subconsciente. Tras beber agua y mirar el reloj, decidí darme una segunda oportunidad por ser hoy domingo. Un par de horas de desvelo más tarde, me sumergí en un maravilloso sueño donde me sentía absurdamente feliz por primera vez en mucho tiempo. En esta ocasión fueron los ruidos cotidianos de un hogar en fin de semana los que interrumpieron a mi subconsciente. De nuevo me desperté con la respiración entrecortada pero esta vez, me sentí realmente mal al tomar conciencia de la realidad.

Seguía arrojando agua helada sobre mis párpados marchitos, mientras analizaba mi tortuosa noche de descanso. Y por primera vez llegué a la triste conclusión de que en ocasiones es mejor tener pesadillas que sueños hermosos.