jueves, 8 de noviembre de 2007

Seleccione su destino...


¿Cuál es el lugar que te encantaría visitar? pero dime uno y sólo uno... Esta pregunta la suelo formular muy a menudo a mis conocidos. Las respuestas suelen ser de lo más dispares, pero todo el mundo tiene un destino idílico, un sitio al que siempre ha querido ir. El mío es Noruega. Hay muchas cosas que me atraen de ese país, pero el motivo de mi elección va más allá de lo turístico. No suelo contar el por qué de mi destino, pero hoy voy a hacerlo.

Cuando estaba en el instituto, me alisté en un proyecto común con otros tres centros de tres países distintos: uno holandés, otro italiano y uno noruego. Hacíamos muchos talleres, excursiones, visitas, exposiciones... y una de las actividades era mantener correspondencia con alumnos de los otros centros, con la futura finalidad de realizar un intercambio. Nos ponían todas las fichas personales de los alumnos y tú ibas eligiendo con quién te querías cartear. Escogí un alumno de cada país y con mi inglés cantonal, envíe la primera misiva. De retorno, me llegaron no 3 sino 4 cartas. Alguien, desde su país, me había elegido a mí. Abrí la carta desconocida y se trataba de un muchacho noruego. Era bastante mayor porque dejó la escuela y decidió volver a estudiar. Era realmente gracioso, me sorprendió porque siempre he pensado que los extranjeros no tienen gracia. Al día siguiente pedí al tutor del proyecto la ficha del muchacho para ver quién era, así pude conocer un poco más de él. Con el tiempo la correspondencia se redujo y ya sólo me carteaba con él. En sus cartas me contaba muchas cosas, me llamó la atención cuando me mandó un listado de técnicas para sobrevivir en la alta montaña a 40 grados bajo cero y yo, ni recuerdo lo que le escribía.

Al término de las clases allá por junio, el tutor del proyecto nos reunió y nos dijo que, al pasar de curso, serían los siguientes alumnos los que tendrían derecho a participar. Nosotros ya no podíamos seguir con aquello. La verdad es que nos cabreamos bastante. Ni siquiera habíamos realizado un intercambio con ningún país. Todos los de mi "año" dejamos obligatoriamente el proyecto en manos de la siguiente generación. Supuse que en el resto de centros habría ocurrido lo mismo.

La correspondencia cesó. Supuse que a "mi noruego" también lo habrían relegado del proyecto, y si no lo habían hecho, querría ahora cartearse con alguien que estuviese ese año. En ese momentó pensé que sería lo adecuado ya que, como la idea era realizar un intercambio, estaría bien tener una relación, aunque sea escrita, con el estudiante de la casa a la que fueras. Aún así, me fastidió.

Cuando se realizaron los intercambios, los españoles fueron a holanda y los noruegos vinieron aquí. La verdad es que tenía curiosidad por saber si él estaba. Como tenía una amiga que ese año puedo entrar en el proyecto porque repitió curso, le pedí que se informara de quién era "fulanito de tal" y me lo dijera. Escondidas entre las columnas del instituto, acertó a señalarme quien era mi amigo por correspondencia. Realmente era como yo me lo imaginaba. Era perfecto, bueno, perfecto para mí, que quien me conoce ya sabe que mi prototipo no es el prototipo. El caso es que en ese momento debía haberme acercado y haberme presentado. Tenía que haberle dicho que era la chica con quien se había estado carteando el año anterior, quizá haberle invitado a tomar un café, pero no pude... pensé que él ya no se acordaría de mí o quizás no quisiera saber nada de mí, como había dejado de escribirme...

Pasaron los días y los meses y no me atrevía. A veces me acercaba a él, pero pasaba de largo. Argg, que rabia me daba, pero no podía. El caso es que llegó el día en que los noruegos se marchaban. Escondida tras una ventana los vi montarse en el autobús que los llevaría al aeropuerto. Cuando desaparecieron de mi vista, salí a hablar con la amiga que estaba ese año en el proyecto. Al ver que me acercaba dijo con un tono de voz un tanto elevado mi nombre. Justo el chico de al lado se giró y me preguntó: ¿"tú eres Alicia"?, le respondí que sí. Entonces el se me quedó mirando un rato y me dijo: he tenido de intercambio en mi casa a uno de estos chicos de noruega, a "fulano de tal", y desde que llegó hasta que se fue, me ha estado preguntando por ti.

Puede que resulte absurdo. Puede que él me cierre la puerta en las narices o que llame al psiquiátrico para que vengan a recogerme, pero aunque sea 10 años más tarde, me gustaría encontrarle y decirle: "hola, soy yo, la chica con la que te estuviste carteando durante un año, ¿te tomas un café?"

martes, 6 de noviembre de 2007

Decálogo de cosas de las que me he dado cuenta hoy II

Continuando con mi oda a la malograda ciencia de la observación, dejo un segundo decálogo de cosas que he descubierto, en esta ocasión en el día de hoy.

1. Mi coche es un "Seat Engendro".

2. Mi madre piensa que soy demasiado macarra.

3. Soy tan sumamente indecisa que cada vez que voy a matricularme de algo, creo el caos.

4. El arco de mi Cupido particular sigue desviado. De todos los médicos que hay en el mundo, me deja prendada el único al que jamás podría preguntar nada. (pa los menos intuitivos: un urólogo).

5. El corazón tiene cosas que la razón no entiende. (no es que lo haya descubierto hoy, es que se me había olvidado y lo he vuelto a recordar)

6. Mi bolso es un arma de destrucción masiva.

7. Mis amigos se alegran de que tenga buena salud mental... y me lo dicen!!!

8. Puedo dar buenos consejos incluso a gente que no conozco.

9. Si andas de noche por un parque, corres el peligro de ser arrasado por un tumulto de corredores aficionados.

10. Mataría a todos los garrulos.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Ideas para combatir la tristeza

Todo el mundo tiene derecho a estar triste o, en su defecto melancólico. ¿Pero qué ocurre cuando comienzas a aborrecer esa sensación? Puedes hacer muchas cosas destructivas y quizás, algo constructivo como elucubrar una serie de remedios que nunca existirán.

Podrían inventar un remedio farmacológico, más allá del prozac y similares, algo eventual. Una pastilla que te quite la tristeza aunque sólo sea durante un par de horas. La tomarías justo cuando notaras los síntomas: nudo en el estómago, labios decaídos, lagrimal húmedo. El efecto sería inmediato y te ayudaría a aguantar el tipo hasta que pudieras llegar a casa y esconderte en un rincón oscuro.

También deberían inventar un filtro para el teléfono. Una especia de “bandeja de mensajes deprimentes” o “dos llamadas jodidas”. Así evitarías sentirte triste al recibir una mala noticia o una patada al alma, vía sms.

Otro remedio sería la pantalla del cajero. En vez de salirte las letras en números rojos, debería aparecer un bonito mensaje que te recordara lo mal remunerado que estás para lo estupenda que es tu valía profesional y personal.

La radiodifusión podría poner de su parte y crear “tristeza F.M.” una radio donde, además de canciones que te hagan sentir bien, el locutor te incite a sonreír y a olvidar tus problemas aunque sólo sea el ratito que sintonizas la emisora.

Estaría bien que nuestro cuerpo somatizara la tristeza de manera útil. Quizá nos podría salir una peca en forma de media luna en una mejilla cuando nos sintamos mal y así la gente, al verla, sería mucho más amable con nosotros.

¿Recogemos 1.000 firmas tristes para que pongan algo de esto en práctica?

Solidaridad rotonderil


Tenéis razón. Qué cosa más fea de rotonda la de la Dama de Elche. Desde murcia parte una muestra de solidaridad con los amigos del levante, quienes también soportan estóicamente la venganza del arte urbano.

viernes, 2 de noviembre de 2007

La rotonda, esa gran desconocida

Ya sé que hay algún que otro artículo sobre este tema en el mundo de los blogs, pero no me resisto a dejar una opinión personal de lo que me parecen algunas de las esculturas que coronan las principales rotondas de nuestra ciudad. Pasemos a ello.

1. “Cactus” de Dennis Oppeneim.
Conocido como: los cactus de La Opinión.
Lugar: Plaza de Castilla.
Material: acero y materiales acrílicos.
Tamaño: conjunto de más de ocho metros.
Opinión personal: aunque este conjunto escultórico no me desagrada, creo que si hubiesen puesto cactus de verdad, se hubiesen ahorrado 2 millones de euros y volver loco a más de un redactor del periódico frente al que se sitúa.

2. “Mantis” de Miquel Barceló.
Conocido como: el martillo de Juan Carlos Primero.
Lugar: confluencia de la avenida Juan Carlos I con la avenida Miguel Induráin y Nueva Senda de Granada.
Opinión personal: esto es una grúa que se dejaron los que se han hinchado a construir casa allí y, como no querían quitarla, le han dado una mano de pintura azul. A mí no me engañan.

3. “Escalera hacia el cielo” de Alfonso Albacete.
Conocida como: La escalera, aunque esta escultura es más desconocida que conocida.
Lugar: confluencia de la avenida Juan de Borbón con El Puntal y Cabezo de Torres.
Opinión personal: ésta me pone de muy mala leche. Cómo se atreve el autor a dar ese nombre a semejante aberración. Los Led Zeppelin se estarían revolviendo en su tumba si no fuera porque aún están vivos.

4. “Frouida” de Cristóbal Gabarrón
Conocida como: la araña del Ikea
Lugar: confluencia de la avenida Juan de Borbón con la autovía de Alicante.
Material: libélula de acero y fibra, recubierta con materiales de colores.
Tamaño: nueve metros de altura y 30 de diámetro.
Opinión personal: esta obra simboliza para mí muchas cosas, pero me quedo con la interpretación que la gran Erika le dio un día: “esa escultura significa que vas a morir”.

5. “Personaje” de Rafael Canogar
Conocida como: Mr Pacman o la rotonda de Media Markt
Lugar: confluencia de Ronda Sur con la calle Pintor Almela Acosta
Tamaño: dieciséis toneladas.
Opinión personal: este “personaje” tiene la boca abierta porque ha visto morir ya a muchas personas. Los que proyectaron esta circunvalación, se pueden dar palmaditas en la espalda porque han construido una trampa mortal cojonuda. Es la mejor chapuza que ha parido el urbanismo moderno.

6. “Torso ibérico” de Alberto Corazón.
Conocida como: El torso.
Lugar: confluencia de Juan de Borbón con la avenida de la Marina Española
Tamaño: tonelada y media de bronce.
Opinión personal: esta escultura me da que pensar. Es un tronco, sin brazos ni piernas y está colocado frente al colegio más pijín de toda Murcia. Me preocupa que los tiernos infantes vean una oda a la mutilación desde las ventanas de sus aulas. Así saldrán todos. Estamos fabricando “American Psycho” en potencia.


No desanimaros que aún puede ser peor. Mirad la exaltación al muñeco de Michelín que han puesto en Ceutí. Viva el arte.